Colombia, el mejor país en Suramérica

Oscar Mussons

Existen esos países que se quedan grabados de manera inexorable en tu corazón. Colombia se convirtió en uno de ellos en cuestión de horas, y es que a pesar de que Colombia no sea tan desarrollado económicamente como Chile, o que no tenga una maravilla mundial como Perú, el país cafetero es bajo mi más humilde y sincera opinión, y que me perdonen el resto de países del continente, el mejor país de Sudamérica.

Las Razones
1. La gente
2. A los colombianos les sobran razones para festejar
3. El acento, la jerga y los modismos de la gente más amable del mundo
4. Relación calidad-precio
5. La variedad

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La Candelaria, aquí nació Bogotá

El corazón histórico y cultural de Bogotá se llama La Candelaria. Su lugar más emblemático es el Chorro de Quevedo.
El barrio más famoso de Bogotá es La Candelaria, justo donde Gonzalo Jiménez de Quezada fundó la capital de Colombia el 6 de agosto de 1538. Hoy es un barrio colonial, de calles angostas y casas antiguas. Con un montón de mitos e historias de la ciudad.
Ubicado en el centro de Bogotá, La Candelaria guarda uno de los lugares más mágicos que un ser humano puede conocer, el Chorro de Quevedo, una callecita de piedras tan angosta que solo se puede caminar y donde sus casas son tan antiguas como la ciudad. Lugar de artesanías y chicha, bebida alcohólica de los indígenas.
Los turistas que llegan por primera vez a La Candelaria se sientan tan atraídos por el lugar, que muchos deciden quedarse viviendo en una de sus viejas casas. Es común encontrar franceses, norteamericanos u otro extranjeros en este mágico barrio.
En La Candelaria se concentran museos; la Biblioteca Luis Ángel Arango, la más grande en volúmenes de libros en Colombia; la Catedral Primada; la Casa de Nariño, hogar del presidente de la República; el Archivo General de la Nación, entre otros lugares de interés.

De paseo por el centro histórico de Bogotá

Colombia Travel

Conocer a la ciudad de Bogotá con su pasado es muy fácil, porque este pasado está ahí, al alcance de cualquiera, capaz de apreciarla. En sus casas de aleros decimonónicos y balcones coloniales del barrio La Candelaria de Bogotá, se esconden los fantasmas de los virreyes que alguna vez habitaron patios y zaguanes.

Hoy las casonas son salas de teatros (La Candelaria, Seki Sano, el Tecal, García Márquez, etc.) y museos (Colonial, del Florero, Casa de la Moneda, Quinta de Bolívar, Militar, etc.) o han desaparecido para levantar en su reemplazo los modernos edificios de las Universidades (La Salle, Externado, Andes, etc.) y la biblioteca más visitada del continente, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Esas callecitas de piedra empinadas de La Candelaria, que parecen llegar al cielo, han visto pasar la historia del país. Mucho antes de que Gonzalo Jiménez de Quesada fundara esta ciudad en un valle de alcázares y levantara doce chocitas en el Chorro de Quevedo, fue un sitio sagrado para los Muiscas.

Chorro de Quevedo en un minuto

Fachadas de las casas en La Candelaria
Fachadas de las casas en La Candelaria

En esas pocas cuadras (de la Calle 6ª a la Avenida Jiménez, y de la carrera 1ª a la 7ª), con el tiempo, llegaron a convivir apretujadas los entes religiosos, gubernamentales, militares y educativos. En la Carrera 8ª, refugiados en el Observatorio Astronómico, el presbítero José Celestino Mutis y sus discípulos, replicaron los alcances de la ciencia americana y una más arriba, en la antigua Calle Real (hoy Carrera 7ª), por un florero se alzó la Revolución.

En una de estas casas, hoy más blanca que la cal, Simón Bolívar escapó de la muerte una noche de septiembre por una ventana que sigue siendo famosa y en la Calle 13, en una casa que se mantiene intacta, José Asunción Silva, el gran poeta, se pegó un tiro en el corazón, en donde hoy funciona una activa Casa de Poesía.

La Candelaria hoy en día

Figuras en los techos de La Candelaria - Artista Jorge Olave
Figuras en los techos de La Candelaria – Artista Jorge Olave

En el barrio La Candelaria, además de la historia, late el presente de Bogotá. Hoy en día, vale la pena sorprenderse con los restaurantes internacionales, los cafés que invitan a la bohemia, las galerías artesanales y los centros dedicados a la cultura que reciben a diario a miles de personas llegadas de todos los confines del planeta. Un plan que solo o en grupos resulta inolvidable.


La Candelaria, el centro de la historia

Pedro González

Bogotá es una ciudad que atrae a viajeros de todo el país y de todo el mundo, quizás tú mismo te has preguntado alguna vez por Bogotá y habrás pensado en visitar esta ciudad alguna vez. Siendo la capital colombiana es normal que sea muchas veces la principal o la única referencia que se tiene sobre este país, sin embargo la ciudad se ha encargado de darle forma a bellos e interesantes encantos que cautivan a los miles de visitantes y turistas que pasan por la capital suramericana que está 2.600 metros más cerca de las estrellas. Uno de esos encantos es el centro histórico de Bogotá y una de sus localidades: La Candelaria.

Esta localidad es una de las 20 localidades en las que está dividida la ciudad y recorrerla es uno de los mejores planes que hay en la capital de Colombia. La Candelaria es tradicionalmente la localidad más reconocida de la ciudad pues de ella hace parte todo el centro histórico de Bogotá, desde el sitio original de la fundación de la ciudad (según los historiadores la fecha es el 6 de agosto de 1538) hasta el establecimiento de la primera iglesia y la Plaza Mayor, plaza que actualmente se conoce como la Plaza de Bolívar y en la que está ubicada, en su costado oriental, la Catedral Primada de Colombia, nombre que adquirió aquella primera iglesia construida en plena fundación de la ciudad.

La Candelaria no sólo es el centro histórico de Bogotá, con los años se ha convertido además en un importante centro comercial y de negocios para la ciudad pues ofrece mercados y oportunidades para todos los habitantes de la ciudad sin importar el origen de su condición social. Grandes edificios de oficinas contrastan con mercados informales en las calles, hecho que convierte a esta localidad en una de las más plurales de la ciudad pues por sus calles caminan a diario miles de hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales y de género que habitan el país, con cierto grado de tolerancia en relación con otros sectores de la ciudad.

La Candelaria, historia y cultura

El centro histórico de Bogotá es uno de los mejor conservados de todo el continente y La Candelaria encierra gran parte de este legado que ha convertido esta localidad en uno de los centros culturales de la ciudad. Alrededor de la Plaza de Bolívar están ubicados el Capitolio Nacional, el Palacio de Justicia, el Palacio Liévano (sedes del Congreso de la República, de la Corte Suprema de Justicia y de la Alcaldía Mayor de Bogotá, respectivamente) y la Catedral Primada de Colombia, además de la Casa de Nariño, ubicada hacia el sur de la Plaza de Bolívar y que es sede de la Presidencia de la República.

También son varios los museos que quedan en medio de este centro histórico, entre los cuales se destacan los museos del Banco de La República como son el Museo Botero (en homenaje al artista colombiano Fernando Botero), el Museo de Arte del Banco de la República y la Casa de la Moneda. En el recorrido por La Candelaria también encontraras la Casa del Florero, el Museo de Arte Colonial, el Museo Arqueológico Casa del Marqués de San Jorge, el Museo Militar, el Museo de Trajes Regionales, el Museo de Bogotá y el Museo histórico de la Policía Nacional, que se suman a las diversas opciones que tiene el centro histórico de Bogotá para que puedas aprender un poco de historia en tu paso por la capital de Colombia.

En medio de la Candelaria se encuentra además una de las más importantes bibliotecas de Bogotá, del país y de Latinoamérica, la Biblioteca Luis Ángel Arango que cuenta con salas de lectura y continúas exposiciones de arte, siendo una de las bibliotecas públicas más visitadas en el mundo.

Llegar al centro histórico de la ciudad es muy fácil pues desde toda la ciudad hay varias rutas de buses que se dirigen hacia allí, además puedes usar el sistema Transmilenio que tiene una troncal que recorre la Avenida Jiménez, una de las vías más importantes del centro de Bogotá. Recuerda estar pendiente de tu seguridad cuando camines por las calles del centro histórico y trata de recorrer las calles de La Candelaria en compañía de un buen amigo bogotano.


La Candelaria: Desde Quinta de Bolívar hasta Fundación Fernando Botero

El blog de Golcar

La CandelariaVisitar La Quinta de Bolívar,  la colonial casa del Libertador en Bogotá, es casi que una obligación para los latinoamericanos en general y, especialmente, para los venezolanos. Es una hermosa quinta restaurada y mantenida en perfecto estado con algunos elementos originales de Simón Bolívar y Manuelita. A la entrada, a mano izquierda se encuentra el despacho de Bolívar. Frente a éste, al costado derecho, la habitación donde despachaba su amante, Manuelita Saenz. Al fondo, el gran comedor, el cuarto de El libertador con su cama y los cuartos de la servidumbre, la cocina, la despensa y un amplio y hermoso jardín en cuyo tope se ubica el baño y un mirador. Lo ideal para recorrer la quinta es contratar por mil pesos la audioguía que lo orientará en el recorrido por La Candelaria.

Al finalizar la visita a la Quinta de Bolìvar, Cristian y yo salimos y conseguimos el césped alrededor de la casa lleno de jóvenes estudiantes desayunando, conversando, tumbados al sol. Allí mismo, en “Saudade”, una cafetería, comimos unos ricos pasteles. Uno, el “saudade”, relleno con arroz, carne molida y pollo, Otro, el “andino” con relleno de queso, pollo y champiñones y, el “Hawayano”, con jamón, queso y piña en su interior. Todo acompañado con exquisito jugo de lulo con leche por tan solo 13 mil seiscientos pesos, unos 6 dólares y servidos por Blanca Martínez una simpática y amable colombiana que nos detalló cada uno de sus pasteles y atendió como a reyes.

Resucitados con el tentempié, bajamos por el Eje Ambiental de la avenida Jimènez a lo largo de las fuentes rectangulares y circulares que simbolizan el río San Francisco, que en la actualidad corre canalizado bajo tierra. En una esquina conseguimos la estatua dedicada a “La Pola” una importante mujer luchadora por la libertad y los derechos, heroína de la independencia, quien murió fusilada.

Un policía apostado cerca del monumento nos señaló la casa amarilla en cuya fachada pone que allí vivió La Pola pero que, según el agente, no se sabe si es una la leyenda urbana o si realmente vivió allí Policarpa Salavarrieta, “La Pola”. Luego de enseñarnos la supuesta casa de La Pola, el uniformado nos recomendó subir por una callecita para visitar el Chorro de Quevedo.

La CandelariaHicimos caso al hombre y el recorrido nos deparó sorpresas increíbles. Los murales y grafittis de La Candelaria son realmente obras de arte. En una de sus calles nos llamó la atención la entrada de una casa en cuyo zaguán parecía haber como una instalación de arte moderno y en la pared se podía leer “peluquería”. En una parte de la fachada, decía “La piojera”.

Entramos y nos sorprendió gratamente el lugar. Lo que a simple vista parecía ser una especie de hogar de algún acumulador, al detallarlo resultó ser tanto una casa de vivienda como un exótico salón de belleza, con un agradable café y una tienda en la que venden artículos usados o reciclados y muchas piezas extrañas. También hay ropa y todo el lugar parece una sala de exhibición de arte contemporáneo y underground, donde puede, además de cortarse o teñirse el pelo poniéndose en las manos de especialistas con looks modernos o post modernos y cabellos multicolores, tomarse un café o conseguir objetos extraños y de colección.

Cerca de “La Piojera” hay una tiendita con ropa y calzado de diseño, propiedad de un colectivo de creadores y diseñadores. “Diseños urbanos” reza el cartel a la entrada y la vieja casa colonial cuenta, además de la boutique, con un cálido y ameno café.

Ambos locales bien valen la pena la visita y pasarse un buen rato divertido curucuteando todo lo que guardan sus estantes y espacios.

Seguimos el recorrido por La Candelaria. Pasamos por una hermosa callecita angosta y empedrada a cuyas veras se encontraban tiendas de artesanías y bares a los que provocaba ir a tomarse unos tragos y tener una velada de buena conversación.

5Al final de la calle empedrada se observaba un muro con entrada en arco en cuyo tope se veía la silueta de un equilibrista montado en un monociclo. Traspasamos el umbral del arco para encontrar El Chorro de Quevedo, una pequeña plaza en La Candelaria en cuyo centro se ubica una fuente que recuerda a sus visitantes cuando en la época de la colonia, el padre Quevedo instaló una fuente para que los habitantes de la ciudad fueran allí a buscar el agua que necesitaran diariamente.

Sentada en el borde de la fuente, una hermosa chica rodeada de niños estudiantes, les contaba, de manera extraordinariamente entretenida, la historia del Chorro de Quevedo. Yo embobado por su gracia para narrar los hechos me quedé un buen rato escuchando la lección, en la que la maestra explicaba con anécdotas todo lo concerniente al oficio de aguatero, comparándolo con los que en los partidos de fútbol llevan el agua a los jugadores y los orígenes de los acueductos.

Una de las cosas que más me sorprendió de La Candelaria fue la cantidad de actividades que tienen los estudiantes de primaria y bachillerato fuera del aula. En todos los museos y sitios históricos que uno visita se consigue grupos estudiantiles guiados por maestros o por guías de los museos para aprender in situ y con las obras o lugares enfrente de historia y arte.

Así pasó cuando, lamentando tener que abandonar la clase en el Chorro de Quevedo, llegamos a la casa de la Fundación Botero, luego de conversar un rato con la gente de Teatro Libre de Bogotá, una institución en la que imparten clases de teatro y presentan espectáculos de teatro profesional. Allí agendamos actividad para la noche del jueves y la del viernes con la programación que nos facilitaron.

La CandelariaLa colección de la Fundación Botero es realmente impresionante. Uno puede recorrer todo el proceso de formación, creación y definición de un estilo propio y característico del pintor y escultor Fernando Botero, uno de los más importantes artistas plásticos de la Colombia contemporánea. La muestra cuenta con obras tanto pictóricas como escultóricas del maestro Botero en sus diferentes épocas, además de obras de importantes creadores del arte universal adquiridas por Botero y exhibidas en su Fundación de manera gratuita para todo el que quiera pasar unas tres horas o más de disfrute artístico.

Después de llenar el espíritu con el arte en la Fundación Botero, caminamos un rato por La Candelaria buscando un lugar donde alimentar ahora al cuerpo. Cuando llegamos a la calle que separa la Casa del Florero y la Catedral Primada, entramos a uno de los tres pequeños establecimientos de comida típica colombiana. Nos decantamos por el “Antigua Santa Fe” un restaurante en el que se degusta un delicioso ajiaco santafereño, el mejor del mundo según reza su anuncio y que nos fuera recomendado por Idania Chirinos, como el mejor de Bogotá.

Efectivamente, la típica sopa hecha con tres diferentes tipos de papa, el sabor característico de la guasca, jojoto, pollo, aderezado con nata de leche y acompañado con aguacate y arroza blanco es un delicia en el Santa Fe.

Junto con el ajiaco pedimos un inmenso y sabroso tamal colombiano para compartir. La comida resultó ser demasiado abundante. Estaba absolutamente rica. Quedamos ahítos como hijos de cocinera. Solo nos quedó caminar un rato más por los alrededores de la plaza Bolívar para bajar un poco la comida y luego regresar a casa a descansar para el día siguiente.

Afortunadamente, caminamos luego de comer porque no sé qué habría sido de nosotros si nos hubiéramos montado recién comidos en la buseta que tomamos.

El hombre iba a mil por hora. Daba tumbos y frenazos con tal violencia que, aún estando sentados, sentíamos que nos caíamos. En el asiento que me tocó no cabían las piernas, estaba literalmente pegado al panel que divide la cabina del conductor de área de pasajeros. Un borracho que se subió fue a dar con su curda y sus huesos al piso de la buseta cuando el chofer arranco, Cristian tuvo que ayudarlo a incorporarse. Le pregunté a un pasajero que iba en el puesto de atrás:

-¿Todos los choferes manejan así aquí en Bogotá o es este nada más? El chico sonrió y me dijo: “Es este nada más”.

Cuando faltaban como dos o tres cuadras para llegar a nuestra parada, decidimos bajarnos. Más valía la pena caminar un poco más que seguir con la tortura sobre ruedas y correr el riesgo de caer unos sobre otros en una frenada o arrancada del loco del volante. Afortunadamente, llegamos sanos y salvos a casa. Al día siguiente, nos esperaba el paseo a Zipaquirá y a la Catedral de Sal.


La Candelaria: encanto e historia

Colombia Multicolor

La Candelaria, es una localidad de la ciudad de Bogotá, que a pesar de la modernidad de la capital, conserva ese toque histórico colonial, que hace que sus habitantes y visitantes, puedan viajar a través de los siglos.

Siendo un lugar en el que primero habitaron los zipas y luego los virreyes y en el que se supone que Jiménez De Quezada fundó la ciudad: La Candelaria es el centro y corazón histórico de Bogotá, y es considerada como el mayor recinto cultural del país tanto que ha sido declarada patrimonio nacional.

Sus calles clásicas y casi empinadas, llenas de belleza, colorido y majestuosidad, y su sin fin de museos, bibliotecas, y atractivos turísticos, han logrado que propios y extranjeros se enamoren más de nuestro país y de Bogotá, además de que la localidad, ha sido epicentro de muchas producciones audiovisuales como films, documentales y telenovelas.

La CandelariaSu nombre, se debe a un convento que se ubicaba a sus alrededores por ahí en los años 50’s, la localidad, es el área administrativa más pequeña de Bogotá y está conformada por los barrios de La Candelaria, La Catedra, Egipto, Las Aguas, Belén, La Concordia, Santa Bárbara y el Centro Administrativo, las cuales en conjunto al conformar la localidad, suman un total aproximado de casi 28.000 habitantes.

Ahí se encuentran la Casa De Nariño, El Palacio De Justicia, La Plaza de Bolívar, El Callejón Del Embudo, La Popular Avenida Jiménez, La Catedra Primada, entre otros muchos atractivos turísticos.

La CandelariaTodo el que visite este sitio y se deje cautivar de su encanto, se llevará un gran recuerdo y una hermosa experiencia en nuestro país, no se arrepentirá y querrá volver a disfrutar aún más.


De paseo en Gluggi por La Candelaria

Toya Viudes

Bogotá tiene uno de los centros históricos más bonitos y mejor conservados de América Latina, se llama La Candelaria, es lo que queda de la antigua ciudad colonial y el barrio en los últimos años ha ganado popularidad por lo que muchos jóvenes se están mudando a él a causa de los bajos precios de las viviendas en la zona (se puede comprobar algunas aquí). Es una delicia pasear por La Candelaria y perderse entre sus calles estrechas y empinadas y las casas de vivos colores, pero si lo tuyo no es caminar y te gusta que te lleven cómodamente y con total seguridad de un sitio a otro tomar un Gluggi es tu solución.

Gluggi en islandés significa ventana o balcón y es el nombre con el que han bautizado al motocarro marca colombiana Outeco especialmente diseñado y decorado que veis en la foto y que al estar abierto por los dos lados hace que no te pierdas ni un detalle en tu recorrido. ¿Y cómo funciona este novedoso servicio? Estos cochecitos con conductor incluido conectan los establecimientos que forman parte de la llamada Zona C de La Candelaria, una asociación que trabaja con mucho empeño para conseguir una Candelaria turística, limpia y segura.

Así que por ejemplo si vienes de visita a Bogotá, te hospedas en unos de los hoteles incluidos, quieres visitar un museo, ir de compras a alguna de la joyería y luego a cenar en uno de los restaurantes que forman parte de la asociación llamas a un Gluggi y solucionado; y lo mejor de todo es que el servicio es totalmente gratis. Si vives aquí, traes tu coche, lo aparcas en uno de los parkings asociados, te subes a tu Guggli y a disfrutar. Ah! Y también ofrecen servicios de bodas, cumpleaños y eventos empresariales.

Hace unos días me monté en uno de ellos y la verdad es que me pareció genial y sobre todo muy cómodo para recorrer esta zona de la ciudad. Y si llueve o hace frío, mejor que mejor. ¿Te animas?

Podéis seguirme en @colombiadeuna y ver más fotos de éste y de otros viajes en mi página de Facebook.


La Candelaria: La Zona C en Bogota, Colombia

Viviana Cardozo

La Candelaria es un destino obligado en Bogotá, durante los últimos 10 años ha tenido un desarrollo en torno al turismo, mejorando sus opciones posicionándose como punto de referencia para todo tipo de actividades.

La Candelaria ha dejado de convertirse en un barrio con una arquitectura de tipo colonial, para convertirse un epicentro cultural que brinda a sus visitantes todo tipo de actividades culturales, sus museos, casonas, bibliotecas le brindan al visitante la posibilidad de conocer, descubrir y revivir nuestra historia.

La posibilidad de recorrer el museo del oro, y el manejo que los indígenas muiscas que habitaban la región, hasta llegar a la casa de la moneda conocer el proceso de conquista en nuestro país y el desarrollo de los metales preciosos hasta llegar al dinero en la actualidad,  pasar a tomar un café por el chorro de Quevedo, lugar donde presuntamente se fundó la ciudad por Gonzalo Jiménez que Quesada, caminar unas cuadras hacia el sur y pasar por el último lugar donde vivió la Pola, heroína de la independencia, disfrutar de una caminata por la quinta de Bolívar y recordar el proceso de independencia teniendo la oportunidad de ver el buen estado de conservación que tiene la casa mientras se disfruta de aire y los jardines de la quinta.

La zona y la alcaldía local saben de la importancia de la seguridad en la zona, es por esto que la seguridad en la zona es mayor que la de hace años, es una zona donde visitantes y turistas se sienten tranquilos y seguros. Del 4 al 6 de Julio del 2012 se lanzó la Zona C, buscando resaltar la importancia del centro histórico como uno de los lugares más valiosos de la ciudad por riqueza arquitectónica, urbana, cultural a sus visitantes.

Esto es lo que puede pasar una tarde de visita en la Candelaria:

El desarrollo de esta estrategia buscaba brindar a los Bogotanos y visitantes un centro histórico seguro, donde puedan encontrar, restaurantes, hoteles, joyerías, red de teatros, museos, guías turísticos, parqueaderos y toda una programación cultura.

Para el fin de semana de su lanzamiento, sus visitantes disfrutaron recorridos turísticos gratuitos por la zona, paseos ecológicos organizados por la policía de turismo y las joyerías del sector ofrecieron descuentos hasta del 30 % en sus productos.

En esta página está la información disponible para las personas que desean visitar la zona: Hoteles, restaurantes, cafés, joyería, bar, cocteles, fiestas, museos, surtirá, arte, entretenimiento, deportes, salud, belleza, festivales, eventos, universidades y academias, además de mapa de ubicación. 


Los fantasmas de La Candelaria

Guía Todo

Todos sabemos que dentro de Bogotá, La Candelaria es el barrio con mayor cantidad de riqueza cultural, gastronómica y arquitectónica de la ciudad. Aquí podemos encontrar lugares diferentes no solamente conocidos por los turistas y publicitados por estos, sino también esos recorridos que solo valientes toman.

Bogotá epicentro cultural de Colombia, conserva algunos de los más importantes atractivos turísticos que no solo para visitantes del exterior son interesantes sino de la misma forma lo son para los propios colombianos. Entre ellas se encuentran las reliquias arquitectónicas, la gran y larga gastronomía local, las diferentes catedrales, museos y discotecas.

Pero existen aún otro tipo de recorridos turísticos de la ciudad capitalina dentro del sector de La Candelaria en el centro de la ciudad. Clasificados solo para los valientes que en las noches frías estén dispuestos a encontrarse con lo sobrenatural, los mitos y las leyendas de la ciudad, son bienvenidos a los diferentes recorridos nocturnos que se realizan en el centro histórico de la ciudad.

La plazoleta del Rosario, el Chorro de Quevedo y la Plaza de Bolívar son algunos de los escenarios donde personajes como La mula herrada, El cura sin cabeza, El duende de la casaca verde y El espeluco de Las Aguas se hacen presentes frente algunos de los turistas, que con guías, muestran cada uno de los espacios donde no solo se manifiestan estos personajes, sino también se llega al encuentro con personajes históricos del país que alguna vez pisaron estas calles y que como héroes o villanos, descubrieron en esta ciudad lo que serían ellos mismos.

Personajes como Policarpa  Salavarrieta gran protagonista y heroína para muchos por su influencia en la independencia de Colombia, fusilada en 1817, el Virrey Sámano que afrontó la derrota luego de todo el proceso de liberación de nuestro país y José Asunción Silva escritor colombiano reconocido por su obra nombrada Nocturno que se quitó la vida en 1896 luego de una crisis por la muerte de su hermana Elvira y su soledad, son algunos a los cuales también se hace alusión en  los recorridos nocturnos por la Candelaria.

Este tipo de eventos ahora normales, con el tiempo hicieron que habitantes del sector  se fueran familiarizando con las actividades paranormales y las apariciones de estos personajes, volviéndolo un gran atractivo donde entre testimonios de personas del sector, se dice que los propios fantasmas sorprenden a aquellos que andan por estos tramos.

Cada esquina y cada calle de la capital tienen una historia. La candelaria es un espacio en el cual no solamente los turistas pueden enriquecerse de conocimientos, gastronomía y arquitectura sino también de experiencias que como estás, aptas para todo tipo de público dejan al descubierto las creencias y la parte más profunda detrás de lo que está escrito en los libros.


Recorriendo La Candelaria

Alejandro Restrepo

Recorrer el barrio La Candelaria durante una caminata de 5 horas y media es un proceso de conocimiento, asombro y emoción. En esta ocasión, junto con mis amigos Carlos Andrés Cruz y William Duque, nos dimos a la tarea de recorrer las calles de La Candelaria buscando la luz y las imágenes del día… Con más de 600 imágenes entre los 3 algo pudimos capturar… Acá algunas de las mías:

El acróbata
El acróbata
Luces de la mañana
Luces de la mañana
La Catedral
La Catedral
Fachadas iluminadas
Fachadas iluminadas

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